Reflexiones sobre la conquista cultural
Hoy por cuestiones de la vida, tuve que almorzar en el McDonalds. Adelante mio en la fila para pedir la comida estaba un pequeño grupo de gringas. Me puse a pensar que se deben sentir como en casa comiendo ahí.
Muchos pensarán que el colonialismo terminó hace alrededor de 200 años acá en el sur de América. Tal vez ya no escuchamos decir "¿Quién vive" -"España" u otras referencias a la corona ibérica, pero hoy hacemos venias y alabanzas a otros lares.
Tan ansiosos estamos por ser parte del imperio del norte que cada día se ven menos letreros de tiendas y locales en español. Y no solo eso, sino que estos letreros, además de hacer referencia al idioma de otro país, lo hacen mal. Dos ejemplos de Quito:
Tan fácil ha sido esta conquista, porque ha sido impuesta por nosotros mismos. Cada vez nacen más Brians, Jonathans, Donovans, Jimmys... Cada madre o padre tiene el derecho de ponerle a su hijo el nombre que quiera (lean el gracioso ejemplo de Chone, Ecuador), pero noten como desde hace 20 años los nombres han ido anglicanizándose (o agringándose, como se dice por estos lados).
Terminé esta reflexión al llegar a la realización de que un gringo puede sentirse como en casa en cualquier rincón del planeta, como resultado de su conquista mundial, porque tiene y siempre tendrá a la mano un Burger King, KFC, Coca Cola, French Fry e incontables locales de tiendas, restaurantes, bazaares y demás con el lenguaje de Washington...
hablo de George Washington, no de don Washo, el mecánico de más abajito.
(ya quisiera visitar Hong Kong y poder pegarme un buen hornado, o un delicioso ceviche de camarón en los Alpes suizos... ¿Diga?)




May 11th, 2010 - 21:28
Estaba pensando en lo mismo el otro día, creo que andamos subestimando al lindo español. Claro si la tienda de la esquina se llama “Don Paco” enseguida decimos qué poco caché. Y si se llama “Peter’s Palace” (ese nombre me salió a motel) nos parece que está actualizado, a la moda… yo qué sé. Pero los letreros son una cosa y los nombres de niños son otra, al principio nos hispanizamos y nos empezamos a llamar Juan José Héctor Medina (lo que ahora sería un Michael o un Cristopher). Creo que la identidad nace de las cosas más cotidianas, y si vivimos en fanesca con lo propio, lo ajeno, lo inventado y lo robado… I don’t know
May 11th, 2010 - 23:27
Precisamente, Dañe. No critico que ahora los “Juan Josés” se llamen “Christopher”. Cuestiono el por qué del cambio. Bueno, creo que gran parte de la respuesta a esa pregunta es obvia: nuestra baja autoestima cultural nos hace pensar que lo extranjero es mejor.
Más que nada lo que me sorprendió fue que a pesar de los miles de kilómetros de distancia y miles de leguas de diferencias culturales entre Ecuador y USA, un gringo acá, y en casi cualquier parte del mundo, puede aferrarse a símbolos y elementos de su cultura y su vida… cosa que no sucede con otra cultura.
Claro, aquí y en todo el continente hay corridas de toros, pero no es lo mismo comparar rezagos culturales heredados con costumbres y cambios de comportamiento auto-instaurados.
Solo recuerda el pandemónium que fue comprar una hamburguesa cuando McDonald’s abrió por primera vez en Quito… :S
O el uso ya tan común de “full” (término que personalmente DETESTO) acá en UIO…
May 12th, 2010 - 15:33
uy bueno en mi defensa mi mama me queria poner Xochitl Cumanda, XD Creo que te gustaría ver un documental de John Pilger (dile Juan si te gusta mas ) The War on Democracy es un poco ingenuo al principio pero algo algo te hace reflexionar.
Y bueno te juro que si me pudiera pedir un ceviche por acá sería genial. Tocará ser innovador y ponerse una cadena de cevicherias a nivel internacional jaja
May 12th, 2010 - 16:51
Pero si yo digo que creo que los papás pueden poner de nombre lo que quieran a sus hijos… entonces John está bien para mí. Ya buscaré el documental.
Ponte tu cadena de ceviches, pero la diferencia es que tú tendrías que ir de país en país abriéndolos, mientras que en cada país se pelean por tener las franquicias yanquis…