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7May/130

Las temporadas del graffiti en Quito

El graffiti es exhibicionista: busca pervertir un orden mostrando lo indebido, y la ciudad "también se define por las imágenes exhibicionistas que se muestran desde los muros, paredes y otros objetos de sus territorios"[1]. Tanto en el acontecer citadino como en la retina de sus ciudadanos, hay un ir y venir de temáticas de interés colectivo, temáticas de donde nacen los escritos que luego decorarán las paredes de la ciudad.

Quito, al ser capital de la república, es eje focal del acontecer político nacional, y esto afecta activamente el imaginario urbano de la ciudad. Es por esta razón que durante todo el año aparecen graffitis de temática política a lo largo y ancho de la capital, pero cabe destacar que existen diferentes épocas periódicas que suscitan un auge en este tipo de pintadas urbanas.

La capital ecuatoriana cuenta con una tradición graffitera de varias décadas que ha cobrado un nuevo auge, sobre todo desde 1991, cuando sus muros y paredes se llenaron de estas escrituras y se publicaron varias antologías que recogieron los graffitis quiteños de esta época más reciente[2].

Quito, tanto su casco físico, habitantes e imaginario, como escenario principal del gobierno nacional, están a la merced del vaivén del oleaje político natural de un estado, y esto resulta consecuentemente en la producción de graffiti correspondiente. Las temporadas de mayor producción de graffiti político son, sin duda, las épocas electorales. Para la elección de alcalde del Distrito Metropolitano de Quito siempre se origina una suerte de dialogo urbano a favor y en contra de los candidatos, muchas veces motivado tanto ideológica como económicamente por parte de los movimientos políticos involucrados, y muchas veces como resultado del análisis del proselitismo común de la época por parte del anónimo ciudadano. No es secreto que movimientos políticos e incluso el gobierno nacional ha pagado a individuos a que plasmen graffitis a su favor y en contra de sus opositores.

Para las elecciones presidenciales ocurre lo mismo, solo que en mayor escala. La política nacional ocupa un mayor porcentaje de superficie urbana en cuanto a graffitis quiteños que la política local. Es en tiempos de elecciones presidenciales que la ciudad se colma de mensajes graffiti a favor o en contra del sistema, sus candidatos y sus movimientos políticos como respuesta legítima de los habitantes de una ciudad tan politizada.

No existe un ciclo tan demarcado en cuanto a la aparición de mensajes de las demás categorías del graffiti quiteño (graffiti de comentario social, graffiti romántico y graffiti lúdico) como sucede con el graffiti político. Usualmente después de sucesos de interés colectivo es que aparecen los mensajes de comentario social, sea de crítica o de análisis, como fue el caso de varios graffitis relacionados con la pandemia de la gripe porcina del 2009.

Graffiti de comentario social sobre la pandemia de gripe porcina, 7 de mayo, 2009.

La aparición de escritos de graffiti romántico es tan esporádica y aleatoria como el sentimiento mismo que lo ocasiona. No existe mayor motivación para la ejecución de este tipo de escritos que el reconocimiento de los sentimientos de afecto de una persona hacia otra. Se podría especular que en fechas como San Valentín, en las que en el mundo occidental se ha transformado al amor en una moda comercial ya instituida en el imaginario colectivo, podrían aparecer más graffitis románticos en las paredes de la ciudad.

Por otra parte, el graffiti lúdico también está exento de temporadas definidas –más bien es como el sentido del humor: siempre está ahí, solo que a veces no encuentra las palabras o el momento para manifestarse. Existen muchos graffitis quiteños cuyo único propósito es el de hacer reír al ciudadano-lector, muchas veces tomando forma tanto de graffiti lúdico como de comentario social, al referirse jocosamente a acontecimientos de la actualidad ("Habemus Papa... Hagamus Locro"), o simplemente graffiti lúdico que aparece sin mayor razón que el deseo de hacer reír; mensajes como:

 Por muy malo que haya sido, al muerto siempre lo sacan en hombros [3]

 


1. Armando Silva, Punto de vista ciudadano, Santa Fe de Bogotá, Publicaciones del Instituto Caro y Cuervo, 1987, p. 74

2. Alicia Ortega, La ciudad y sus bibliotecas: el graffiti quiteño y la crónica costeña, Quito, Universidad Andina Simón Bolívar; Corporación Editora Nacional, 1999, p. 22

3. Graffiti documentado en las inmediaciones del cementerio de El Batán, Quito, noviembre 2009.

Extracto de un fragmento del tercer capítulo de mi tesis de grado.
No se puede reproducir este texto ni en su totalidad, ni parte de él sin mi autorización escrita.
© 2010 Fabián Riofrío