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6May/130

Cita sobre el graffiti

“Siempre los ha habido: dibujos y cuadros en las paredes que se realizan sin haber sido encargados. Importantes para sus realizadores y signos claros para los que los observan, siempre han creado expectación y confrontación, una y otra vez, desde la edad de piedra.”

-Johannes Stahl

5Feb/120

Entrevista: Francesca Rota, pintora

© Francesca Rota

Los cuadros pueden ser elocuentes sin usar las palabras. Tienen su propio lenguaje para cautivar, enamorar y expresar cuentos, emociones, sentimientos. Así piensa la artista Francesca Rota, pintora. Sonríe mientras prende un tabaco y me brinda habas tostadas que acaba de quitar de la llama.

¿Qué te guió hacia el arte?

Pintar, yo siempre quise pintar desde chiquita. Mi abuelita me regaló un caballete, acuarelas, y un montón de papel periódico en blanco. Yo pintaba manchas, pero me encantaba. Me parecía alucinante que pudiera hacer algo que se parezca a la realidad pero figurativo. Siempre me gustó eso, me parecía imposible, pero me gustó lo suficiente para darle manija.

¿Cuándo fue tu primer paso grande hacia convertirte en una pintora?

En el año 90, teníamos una casa con muchas paredes y pocos cuadros. Pintaba hasta las 4, 5 de la mañana. Perdía la noción del tiempo. Primero tienes que saber dibujar, y luego la pintura. Ese transito fue interesante, porque fue un poco de golpe, de ser una dibujante mala, de pronto de un día para otro, salió todo. Era como si toda la información estaba en el disco duro y de repente se organizó todo, trac, salió de una lo que quería hacer.

¿Fue específicamente en una obra esa transición?

Sí. Fue en un cuadro que tengo ahí, esta en periódico, porque no esperaba que sucediera así de un día para otro. “El lapón”. Laponia es una etnia de los países nórdicos, son como los gitanos, son los habitantes del polo norte. Papa Noel debería ser lapón si existiera. Ese fue un carboncillo que se basaba en una foto de un hombre lapón con una expresión muy intensa, me encantó, y cuando vi el lapón hecho por mí, pensé que yo le veía bien porque estaba cansada. Entonces cuando lo lleve a la clase el día siguiente, pararon toda la clase porque todo lo que había hecho los días anteriores no tenia nada que ver con el lapón. Yo dije chiripazo, pero no, no fue chiripazo. No se fue la magia.

¿Cuál es tu proceso para hacer una pintura?

Lo que yo hago es escoger caras que me llaman la atención. Básicamente hay una conexión que puede ser personal o puede ser de alguien en una foto. Son expresiones que te atraen, con las que te conectas y te provocan pintar. Es algo como que quieres prolongar su vida –eternizar no- porque nada es eterno. Quieres atrapar ese instante, esa expresión, un poco lo que pasaría con las fotos pero no es lo mismo, porque al pintar llega un momento en el que te da un pálpito, como una taquicardia y sientes que ya está,  que tiene alma de alguna manera.

Puedo ver que tienes una conexión fuerte con la cultura afro…

Mi primera etapa empezó ahí. Me parece que hay una belleza impresionante en los grupos negros, al tener la piel más oscura, la expresión de la mirada se acentúa mucho más. Mi primera etapa está llena de gente afro-ecuatoriana.

¿Entonces te atrapan las miradas como para decidir qué vas a pintar?

Yo arrancaría por ahí. Hace poco me pasó eso con un señor que fue a una exposición. Realmente me quedé impresionada con su expresión de bondad: tenía una mirada fuerte y dulce al mismo tiempo. Es un cuadro que voy a hacer próximamente, ando atrás, atrás del él para poder pintarle.

¿Cuando pintas a alguien cómo haces? ¿Te sientas al frente de él? ¿Le pides una foto? ¿Lo haces de memoria?

Una combinación de esas tres cosas. Unas personas me salen con memoria, otras en realidad no son nadie porque salen de los recuerdos que uno tiene en la cabeza, y hay otras personas que no tienen tiempo para sentarse a que les retrates, así que las fotos ayudan mucho.

Me mostró fotos de sus pinturas, al comienzo muchos eran de sujetos afro-ecuatorianos y después empezaron a variar los colores y las caras. Me pareció que le tiene miedo a los prejuicios y a la ignorancia de la gente. Docenas de miradas fuertes, expresivas, de ojos profusos me intentaban contar sus historias.

¿Qué tanto de tus retratos son el personaje en sí, y qué tanto es lo que tú le imprimes al resultado final?

Una persona es mucho más que una imagen. Hay personas que realmente te transmiten y te conectan por la mirada, que tienen mucho que decir, una historia. No tiene que ver con belleza estética, sino que vas directo al alma de la gente de alguna manera. Es algo que necesita expresarse, he pensado, ¿Por qué a algunas personas las pinto y a otras no? ¿Por qué a unas personas siento una necesidad imperiosa de pintarlas, y a otras no tanto? ¿Será la fuerza de la mirada?

¿Entonces pintas por necesidad?

Claro, es una necesidad fuerte de expresarte. Mi experiencia con las personas que van a una exposición y ven mi trabajo es que sienten eso. A la gente le atrae los cuadros con los que yo me he conectado más. Debe ser que le metes más trabajo o eres más cuidadoso con los detalles, no sé.

¿Existe algún pintor o pintores en los que te hayas basado o inspirado?

De eso no estoy segura, pero uno de los que más me gusta de acá es Jaime Zapata, me fascina, es un pintor increíble que también pinta mucho retrato. Me encanta Nelson Román con sus colores fuertes. Tiene un cuadro alucinante, que es interesante por su forma de ver la migración: los pobladores originales del Ecuador yendo en un banano gigante a colonizar a España.

¿De alguna forma logras expresar tu feminidad a través de lo que haces?

De una pila de papeles sacó una fotografía de una de sus pinturas, donde aparecía un niño afro-ecuatoriano sentado. Llevaba un jean roto, una capa roja, y un sombrero cónico azul con estrellas y la luna. Tenía pinta de mago, algo salido de una mezcla de “Fantasía” de Disney y el mago Merlín.

© Francesca Rota

Cuando yo me ligué para no tener más guaguas, éste guagua me vino con una fuerza, necesitaba pintar algo así muy fuerte, que me conecte.

Esta pintura fue escogida para decorar la portada del libro Y su corazón se escapó para convertirse en pájaro de Edna Iturralde.

¿Qué sientes cuando ves tu obra en exposición?

Es rico ver tu trabajo reconocido y es interesante ver los comentarios de las personas. Cada uno se apropia de la imagen y le da una interpretación propia. Ir a hablar con la gente es muy rico.

¿Sientes pena cuando se venden los cuadros?

Recién vendí uno y más o menos me di cuenta que cuando los señores estaban negociando conmigo el precio, prefería quedarme con el cuadro. Es como vender, no un hijo, pero si es vender algo muy tuyo. A mi me sorprendió esa sensación de ‘que pena, se va el cuadro’.

Un libro sobre mujeres latinoamericanas de la editora estadounidense Random House porta uno de sus cuadros en la carátula, el de su mamá y tía. Orgullosa me cuenta que ya son varios años y el libro sigue con la misma portada y que otra ecuatoriana, Alicia Yánez Cossío también participó en esta publicación.

Tiene más de 60 cuadros, la mayoría son retratos, y muchos de ellos están en Europa, paseando de exposición a exposición, de país a país.

La intensidad de la conversación nos distrajo a ella y a mí de las habas tostadas; permanecieron tranquilas y a salvo, acomodadas una encima de otra dentro de su pocillo de cerámica, escuchando casi tan atentamente como yo, a la expectativa de convertirse en retratos de tonos terracota-tostado, o a su vez desaparecer en el fondo de algún estómago ansioso por expresarse.

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Puedes ver más de la obra de Francesca en su página web, además de diferentes proyectos como el de la "Casa de las Tías": la restauración de una antigua y hermosa casa del centro histórico de Quito.
23Apr/100

Lo que es hacer otras cosas…

Cuando se mezclan el insomnio, la falta de ganas de hacer lo que se debe hacer, alguna incertidumbre y la creatividad, pasan cosas como el trio de Megaestructuras:

Tercera versión de la Megaestructura

Basado en "Ciudad y abismos" del argentino Xul Solar, traído a mi atención gracias a Mari. Aquella ciudad gigante y oscura me hizo acuerdo al manga cyberpunk Blame!, de Tsotomu Nihei, y la gigante ciudad llamada "megaestructura", una distópica y desértica ciudad infinita que nunca se termina de construir y hasta incluye en sus límites a la luna y otros planetas del sistema solar. Es algo como una esfera de Dyson, solo que con material y estructura interna.

28Jul/090

Espejos en el Futurismo

El Futurismo es un movimiento artístico de principios del siglo XX que se manifestó en muchos fenómenos del arte como la pintura, la escultura, el diseño gráfico, la arquitectura, el cine, la literatura, entre muchos más.

El escritor italiano Filippo Tommaso Marinetti escribió el Manifesto Futurista, en donde expresaba su repudio a todo lo antiguo. Odiaba la tradición política, y el arte tradicional. En su manifesto resaltan rasgos fascistas, que glorifican a la guerra como elemento higiénico y necesario. Los futuristas admiran la velocidad, la violencia, la juventud, la tecnología. Marinetti escribió "No queremos ser parte del pasado, ¡somos los jóvenes y fuertes Futuristas!"

Teniendo eso en mente, una vez mientras navegaba en algunas páginas (entre ellas la ya omnipresente Wikipedia), me cruzé con algunas pinturas futuristas. Noté, primero inconcientemente, algún parecido con otras creaciones visuales que había visto. Veamos ahora los reflejos futuristas...

Aquí tenemos Luz callejera de Giacomo Balla, 1909. Es conocido por sus estudios del dinamismo de la luz.

Ahora pongo a su consideración, una de mis obras favoritas, un grabado del francés Gustav Doré, de La Divina Comedia de Dante Alighieri.


Ahora lo interesante. Observen el mimetismo cuando el uno es sobreimpuesto sobre el otro, reducida la opacidad:

Es increíble la simetría entre las dos obras. El foco del poste de luz de Balla cuadra perfectamente con la esfera de luz en medio del torbellino de ángeles de Doré. Aún más impresionante es que las saetas luminosas del futurista siguen la misma forma y trayectoria que los ángeles de Gustav Doré (noten como ninguna línea de luz está afuera del círculo angelical).

Ahora viene el segundo espejismo entre el Futurismo y lo que no lo es.

Esta pintura se llama Dinamismo de un automobil, del también futurista Luigi Russolo, 1912. Noten las características parecidas con las flechas de luz de Balla.

Ahora vean una foto tomada por mí, el 2 de agosto del 2008 en el show room de Citroën en París.

Hay Futurismo en todas partes.