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30Nov/121

No hay quinto malo, o la reconceptualización de las Fiestas

En vista del reciente anuncio de la cancelación de la feria taurina de Quito, Jesús del Gran Poder, de este año, hice un simple ejercicio.  Pedí a alrededor de diez personas- taurinos algunos, anti-taurinos otros, y apáticos unos pocos- que en un papel escriban las diferentes ideas que se les viene a la mente cuando piensan en Fiestas de Quito. Entre algunos de los resultados había:

  • Chivas (buses abiertos sin sillas y con una banda en el techo)
  • Bandas de Pueblo
  • Canelazo (bebida alcohólica en base a puntas, canela y agua caliente)
  • Flamenco
  • Cuarenta (juego de cartas)
  • Borrachos
  • Broncas
  • Accidentes

Y curiosamente se repitió solo un tema en todos los resultados:

  • Toros

Es innegable que la tauromaquia está profundamente enraizada en la conceptualización de lo que son las Fiestas de Quito. Esto no es una apología a favor o en contra de la feria taurina, pero es un recuento de la realidad.

Desde 1960, año en que se instauró la feria Jesús del Gran Poder, llamada la mejor de América por muchos, fue ganando terreno el espectáculo taurino como parte fundamental, o tal vez medular de las fiestas de la ciudad.

Toda la dinámica de la celebración fundacional de Quito gira, o giraba, pues, en torno a lo que se llevaba a cabo en la Plaza de Toros Quito. Gente de todas partes del país y hasta de otros países llegaban a la “Carita de Dios” para tomar parte en las corridas y todos sus eventos relacionados. Los hoteles y los restaurantes gozaban de un boom durante esta época y para bien o para mal, Quito se enfocaba o se condensaba en el coso de Iñaquito. Los taurinos con sus botas de vino y pañuelos blancos; los borrachos de la general que pagaban el boleto más barato para ser parte del show y poder gritar “¡toquen trompudos!” y “¡que chupe Quito!”; las guambras noveleras que aprovechaban la feria para encachinarse, lucir sus botas de cuero, jeans apretados y sombreros de paja toquilla para ver si salían electas “rostro Yanbal”; los que afuera protestaban la tortura animal; los borrachos que por comprar el último cartón de vino se quedaron sin poder comprar el boleto para la corrida del día; los comerciantes callejeros; los revendedores de entradas; las fondas y pequeños restaurantes colindantes a la plaza; los chapas toleteando a los borrachos alevosos; los gringos y turistas que rendían tributo a la ciudad viendo el tremendo espectáculo humano y social que giraba en torno a aquel lugar donde año tras año se ofreció a la ciudad la sangre, adrenalina, coraje y furia de animales y los que los enfrentaban con capas y monteras.

Si bien la feria se canceló este año netamente por temas económicos (los dueños de la feria no recibieron el valor económico mínimo que esperaban y dijeron "¡A la mierda los pastores, la cultura y el arte taurino: no habrá feria!"), existe la posibilidad de que el próximo año tampoco la haya.

Esta es una oportunidad histórica para revalorizar lo que son las Fiestas de Quito, analizar los diversos componentes que las conforman, filtrar y eliminar lo malo. Tantos quiteños prefieren salir de la ciudad durante sus fiestas fundacionales por el relajo, borracheras y caos generalizado que se da durante estos días. Este es un punto coyuntural importante en el que los actores principales de la ciudad tienen la oportunidad de redefinir las fiestas.

Este es el momento para que el Municipio de Quito asuma el reto de replantear las Fiestas de Quito como una celebración cultural, incluyente y positiva para el desarrollo social de la ciudad.

¿Lo hará? Deja tu opinión.
4Dec/090

GraffitiUIO 9: del Internet a una pared

Durante una de mis rondadas divagantes por las calles de la gran ciudad, me encontré con un graffiti especial, un graffiti que viene a época. A principios de diciembre, Quito, "la carita de Dios" sufre algo que se llama las Fiestas de Quito. No voy a entrar mucho en por qué, según yo, la ciudad sufre sus fiestas de fundación (española, puesto que ya estaba aquí miles de años antes de Pizarro, Benalcazar y sus secuaces.) Borracheras, accidentes, suciedad, asaltos, violencia... en todo caso, desde hace 50 años ya, cuando el único poseedor de un título de nobleza ecuatoriano fue alcalde de esta gran ciudad, instauró las fiestas conmemorativas de la fundación española de la capital ecuatoriana. Como parte de estas fiestas, aunque ya existía de diversas formas y modalidades, se creó la feria taurina Jesús del Gran Poder, que, según muchos entendidos del tema, es la mejor feria taurina de América.

En todo caso, con la popularización de estas corridas de toros y mucho después con la popularización del activismo pro-animal, se generó una suerte de choque de fuerzas. Aunque no me animaría a llamarlo así. Los unos protestan y hacen marchas y gritan (y algunos más radicales hacen cosas peores), mientras que la otra bandada simplemente les ignora, se viste bonito y se chuma (emborracha). OLE!

Yo no tomo lados. Yo observo, nada más. Como el observador que soy, y como el coleccionista de graffitis, pongo a su disposición un graffiti pertinente y relacionado con esto de la feria de toros, el choque entre los pro y contra taurinos... ¡Pero no! Momentos antes de subir la foto a este post, ¡oh sorpresa! me encuentro con algo directamente relacionado a esto:

Del CareLibro a una pared.

Del CareLibro a una pared.

Navegando por el Feisbuk, me encontré con la imagen anterior, que vendría a ser, en términos antropomorfológicos, en la madre de esto:

¿Jesús del Gran Poder?

Jesús del Gran Poder

Recuerden, primero me encontré con el graffiti, y luego con su madre. Lamentablemente, los creadores del graffiti omitieron el texto "¿Jesús del Gran Poder?" y sinceramente yo pensé que el mensaje de esta pintada sería más eficiente si se hubiera incluido el nombre de la feria, por toque irónico/sarcástico. En todo caso, me alegra que por lo menos se les ocurrió en la versión de papel y lápiz.

Me pregunto si el Facebook sirvió para que los creadores de este ejemplar lo esparcieran y dispersaran a diferentes manos dispuestas a pintarlo a lo largo de la ciudad. Gracias al Internet uno puede ver los graffitis antes de que sean concebidos y plasmados en una pared.

ah... y, ¡que viva Quito!